Hoy hace 30 años que mataron a Monseñor Romero por denunciar al sistema capitalista.

Y por denunciar a los opresores, a los militares, a los dictadores, a los oligarcas y a los que sabía le iban a matar por defender al pueblo y los derechos humanos.
Durante muchos años vengo escribiendo en este señalado día unas palabras para recordar esta infamia por la que San Romero de América, como allá le llaman –le canonice y/o santifique o no el Vaticano- siga resucitando en el pueblo salvadoreño y en todas y todos cuantos le recordamos con orgullo.
Este año además de una fecha redonda, como es el tercer decenio de su muerte, por vez primera en su país natal, el gobierno ha decidido instaurar todos los 24 de marzo, como el “Día de Monseñor Oscar Arnulfo Romero”, para recordar al Arzobispo de San Salvador que fue asesinado por un escuadrón de la muerte liderado por el ultraderechista en 1980. Un hecho que sobrecogió al mundo entero y originó de alguna manera la guerra civil posterior acaecida en El Salvador,
Oscar Arnulfo Romero fue un preclaro y valiente defensor de los derechos humanos, ya que lo hacía en el seno de la aterradora represión militar que masacraba a obreros, campesinos, estudiantes y maestros cuando se manifestaban pidiendo justicia y libertad por las calles de San Salvador.

Romero que antes de llegar al Salvador, no era ningún revolucionario (antes al contrario el Vaticano le envió para apaciguar los avances de la teología de la liberación) se convirtió y pasó a ser “la voz de los sin voz”, denunciando a los represores (las fuerzas armadas y oligárquicas del país) y defendiendo los derechos humanos siempre al lado de los pobres y no de los que abusaban y reprimían a las organizaciones populares, a sus curas, a las comunidades cristianas y en general a las empobrecidas y empobrecidos que sufrían crueles matanzas muchas veces masivas.
En unos tiempos en los que la Iglesia Católica a través de sus mas indignos representantes y jerarquías, no para de avergonzarnos a la mayoría de las y los creyentes de este mundo, da gusto recordar la palabras y obras de este hombre que siempre está resucitando “en cada brazo que se alza para defender al pueblo del dominio explotador”. Descanse en paz.
Para leer más sobre el tema, puedes consultar estos enlaces de años anteriores:
Romero también Resucitó en Albacete http://luisangelaguilar.blogspot.com/2008/03/romero-tambin-resucit-en-albacete.html
Romero cambió. ¿Cambiará la iglesia?: http://luisangelaguilar.blogspot.com/2005/04/el-dificil-cambio-en-la-iglesia.html

SI QUIERES
Wikio

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